✍🏻 SALVA GOMIS (@SalvaGomis97) | Punt à Punt y Esport Base.
El 2025 se despide del Valencia CF Mestalla dejando una sensación incómoda, casi pesada. Un año que no ha sido amable, ni previsible, ni fácil de digerir. Un curso de dientes apretados, de dudas constantes y de demasiadas semanas mirando la clasificación con preocupación. La montaña rusa no es un recurso literario: ha sido el estado emocional de un filial valencianista que pasó, en muy poco tiempo, de soñar con crecer a simplemente intentar no caerse.
Todo arrancó con una herida reciente. El final del curso 24/25 fue duro, más de lo que quizá se quiso admitir en su momento. El VCF Mestalla se quedó fuera del play-off al caer en el Antonio Puchades en la última jornada, cuando el ascenso no era el objetivo inicial, pero sí una posibilidad real. Sextos, con 53 puntos y la sensación de haber dejado escapar algo importante. Ese golpe no fue definitivo, pero sí condicionante. Y los de Miguel Ángel Angulo empezaron el nuevo año sin haber terminado de cerrar la herida abierta del curso anterior.

El verano trajo una reestructuración profunda que, vista con perspectiva, exigía más paciencia de la que la Segunda Federación suele permitir. Catorce salidas, seis incorporaciones y una apuesta clara por rejuvenecer la plantilla bebiendo de un Juvenil ‘A’ que se quedó a las puertas de ser Campeón de España. La idea era coherente, incluso valiente. Pero la realidad fue otra. La pretemporada dejó resultados ilusionantes, sí, pero también escondió carencias estructurales que la liga se encargó de sacar a la luz desde el primer día.
El arranque fue, sin rodeos, muy malo. Siete jornadas sin ganar, una clasificación que empezó a asfixiar demasiado pronto y un ‘Mestalleta’ incapaz de transformar sensaciones en puntos. Y cuando eso ocurre, el foco se posa inevitablemente en el banquillo. Miguel Ángel Angulo pasó a estar cuestionado, quizá por primera vez desde que dirige al filial valencianista. No era solo ruido externo: las dudas existieron, fueron reales y se alimentaron semana tras semana por la falta de resultados.
Durante buena parte de la primera vuelta, la situación fue francamente preocupante. El VCF Mestalla competía, proponía e incluso mejoraba por momentos, pero siempre acababa perdiendo. Y en una categoría tan cruel, eso no sirve de consuelo. El discurso del proceso y de la falta de madurez empezó a desgastarse y el segundo equipo ‘che’ se fue hundiendo en una dinámica peligrosa, tanto en lo clasificatorio como en lo anímico. El miedo al descenso dejó de ser una hipótesis para convertirse en una amenaza tangible.

Y entonces, cuando el escenario parecía más oscuro, llegó la reacción. En el mes previo al parón, tarde, pero a tiempo para todo. La victoria ante el Atlètic Lleida en Paterna no fue solo un alivio, fue un punto de inflexión. El empate ante el Espanyol ‘B’, condicionado por decisiones arbitrales difíciles de aceptar, confirmó que el filial valencianista había dado un paso adelante. Y las victorias ante Girona ‘B’ y UE Olot en el Antonio Puchades terminaron de cambiar el paisaje emocional de un VCF Mestalla que ha pasado las Navidades fuera del descenso directo.
No es exagerado hablar de una pequeña resurrección. O, si se quiere, de un milagro navideño. Justo cuando el año se apagaba, el filial valencianista conseguía volver a depender de sí mismo, salía del pozo mental y afrontaba el parón con otra cara. La clasificación sigue apretando, nadie lo esconde, pero ahora hay algo que durante meses no existió: confianza con argumentos y la sensación de que los de Miguel Ángel Angulo han encontrado un suelo firme sobre el que apoyarse.
El 2026 aparece como una oportunidad para estabilizarlo todo. Reforzarse bien, recuperar la mejor versión de jugadores clave y confirmar que este último mes no ha sido un espejismo. El 2025 se va dejando ganas de olvidarlo, sí, pero también dejando una lección importante: incluso en el peor momento, este VCF Mestalla ha sabido levantarse. No ha sido un buen año, pero sí uno que puede marcar un punto de inflexión si el filial valencianista convierte este final en el principio de algo estable.
📸: Valencia CF.














